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La historia desconocida de Jorge Bergoglio en San Miguel

  • 7 may
  • 1 min de lectura

Todos conocen al Papa Francisco, pero pocos saben cómo sus inicios como cura en el Conurbano bonaerense forjaron su papado.


En 1973, con solo 36 años, Bergoglio se convirtió en el provincial de los jesuitas. Su visión era revolucionaria para la época: quería a la Iglesia metida en los barrios más pobres. Con esa misión, destinó a Julio Merediz a fundar una comunidad en Trujui, San Miguel.


El joven Bergoglio impulsó en los barrios las "Tres C": Colegio, Capilla y Club.
El joven Bergoglio impulsó en los barrios las "Tres C": Colegio, Capilla y Club.

Bergoglio se destacaba por sus gestos humanos. Merediz cuenta que, como él vivía solo, Bergoglio le cocinaba la torta en su cumpleaños, le cayó de sorpresa con una estufa y siempre le revisaba la heladera para asegurarse de que tuviera para comer.


Durante la dictadura, su rol en las sombras salvó vidas. En 1976, le avisó a Merediz que estaba en una lista negra y lo escondió por las noches en el Colegio Máximo. Su orden para el trabajo en el barrio fue dura pero clara: "No dejes que te chupen ni un pibe".


Luego, como rector del Colegio Máximo (1979-1989), fue una figura imponente pero cercana. Se levantaba a las 4 AM a rezar, cuidaba a los cerdos de la granja, mantenía la huerta, lavaba la ropa y cocinaba. Eso sí, era estricto con las reglas.

 
 
 

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