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Angelito, el barbero inclusivo del “Área 51” de José C. Paz

  • 22 jul
  • 3 min de lectura

Se volvió viral en redes gracias a su trabajo con niños que no se dejaban cortar por nadie más. Su historia en el oficio.


Ángel Fabián Jara, más conocido como Angelito, tiene 25 años, creció en el barrio El Ombú, de José C. Paz, y cuenta con más de 500 mil seguidores en Instagram por cortarles el pelo a niños con neurodivergencias mediante juegos, paciencia y amor. “Vienen niños a los que parece que va a ser imposible cortarles el pelo y cuando termino se van felices, hasta tienen ganas de volver”, comenta Angel con los ojos emocionados. 


A los 15 años pisó por primera vez el mundo de la barbería. Lo que comenzó como un juego o un hobby se volvió parte de su vida cotidiana. Terminó la escuela, dejó un trabajo estable en 2018 y abrió su primer local. Pero como no todo es color de rosa en la vida, Ángel también tuvo sus tropiezos: “Cerré dos veces la barbería, antes y después de la pandemia, pero eso me trajo a estar donde estoy y también a vivir esta locura”. 


Ángel en Área 51, la barbería del barrio El Ombú en el que todos los chicosquieren cortarse el pelo. (Foto: Naiara Cuomo).
Ángel en Área 51, la barbería del barrio El Ombú en el que todos los chicosquieren cortarse el pelo. (Foto: Naiara Cuomo).

Comenzó en redes grabando su día a día. Pero cuando se dio cuenta de que mostrar su conexión con los niños podía cambiarle la vida y ayudar a otras familias, siguió documentando los casos y se volvió viral. Tanto así que llegó a tener un cliente que viajó desde La Plata. “Es una locura, yo me pongo a pensar: si vinieron de La Plata es porque verdaderamente fui la última opción. Es loco generar ese tipo de vínculo”, agrega mientras se acomoda su boina. 


“El primer nene al que le corté el pelo era el hijo de un amigo”, suma. De ese chico dice que hoy en día se deja cortar por cualquier peluquero, que se toma el corte como una rutina más y ya no lo ve con miedo. De una de sus últimas experiencias, comenta: “Un padre vino con su hijo de siete años, con autismo grado dos y trastorno de déficit de atención con hiperactividad. Cuando se fue, me mandó un audio llorando y agradeciéndome”. Dice que esa es la mejor paga que puede tener: la satisfacción de poder decirles a los padres que el desafío se cumplió y que su hijo no tuvo una experiencia frustrante. 


“Una vez estuve 5 horas cortando afuera del local porque el nene se sentía más cómodo ahí”, menciona Ángel mientras señala el banco que está en la entrada. A la hora de generar la conexión con los niños, su magia la acompañan un baúl de juguetes con rompecabezas, abecedarios, máquinas de cortar el pelo sin filo y desarmadas para que ellos puedan conocer las vibraciones… “Muchos hacen el intento de cortarme el pelo a mí y así me van conociendo también”, dice mientras sonrie y muestra los “juguetes”. 

En el local hay cuadros, diplomas y luces colgados en la pared. Y un pizarrón con la frase: “Detrás de las nubes, el cielo siempre es azul”, que resalta entre todo. Mientras mira el letrero, Ángel comenta los proyectos que se vienen por delante. “Quiero expandir mi barbería, meter más sillas y barberos. Mi meta es que esto no sea solo corte de pelo, sino una verdadera terapia de corte”, asegura.


Área 51 es el nombre de su negocio. Él se ve como pionero enlo que hace. “Yo creo que lo mejor que puede hacer alguien que quiera incursionar en el mundo de la barbería para niños es ser uno mismos, empatizar, dejar un poco el profesionalismo de lado y que se pongan a jugar”, concluye.


Por Claribel Bauzá






 
 
 

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